martes, 17 de abril de 2012

Undivided 2012

¿Qué significa vivir una vida "Undivided"? Este término inglés se puede traducir por íntegra, que no está dividida, y consituía el lema de la conferencia del International Fellowship of Evangelical Students (IFES). Celebrada del 5 al 10 de abril en Györ (Hungría), ha reunido a más de dos mil estudiantes de toda Europa para tratar el tema de la idolatría y la adoración. Entre ellos asistieron más de cien jóvenes españoles de diversos puntos del país.

Hay  muchas cosas que podría compartir acerca de este evento. Pero anécdotas y aventuras a parte, lo que más me impactó es que a pesar de las diferentes culturas, de la dificultad del idioma, todos estábamos unidos por aquello que teníamos en común: nuestro amor por Cristo. Escuchar dos mil voces cantando como una sola, para adorar a Dios, es algo maravilloso, como un pedacito de cielo en el que gente de toda lengua y nación adora al Rey de Reyes.

El tema central de la conferencia ponía énfasis en tener un corazón íntegro, enteramente entregado a Dios. Se habló de los ídolos y cómo cualquier cosa puede convertirse en un ídolo si nos impide darle a Dios la gloria que se merece, incluído aquello que de por sí no es malo o que es incluso bueno.
Pero si Jesús dio su vida por nosotros en la cruz, ¿qué menos que dedicarle nuestra vida entera a cambio?
Es por ello que nos unimos al salmista cuando dice:
Instrúyeme, Señor, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre. Señor mi Dios, con todo el corazón te alabaré, y por siempre glorificaré tu nombre. Salmo 86:11 y 12
Las exposiciones bíblicas estuvieron a cargo de John Lennox que habló acerca de Génesis 1, Daniel 1, Juan 1 y Apocalipsis 1 de manera interesante y fácil de entender. Nos recordó que tenemos un Dios maravillos que nos creó, que se hizo carne para darnos una esperanza. La historia de Daniel siempre me ha gustado y oírla de nuevo me recordó la importancia de decidir seguir a Dios en todo momento, incluso cuando las circunstancias no son ideales.

Ha sido maravilloso poder oír lo que Dios está haciendo en otras partes del mundo, cómo Él está obrando en la vida de las personas, en las universidades y en los distintos países. Poder conocer a estudiantes de diversos lugares y aprender un poco acerca de ellos, su cultura o su idioma.

Todos los talleres y seminarios fueron útiles e interesantes y me llevo mucho aprendido. También vuelvo animada a continuar con lo que se está haciendo mediante GBU en España.

Esta conferencia será una experiencia que quede conmigo durante mucho tiempo.

jueves, 29 de marzo de 2012

Experimento Marcos: el espectador

Ingredientes:

15 actores
1 historia que cambia vidas
Mucho público
0 guiones
0 escenarios
0 vestuarios
0 decorados

Tiempo requerido: 90 minutos

Para poner en marcha este experimento solo faltas tú.

Así se anunciaba el Experimento Marcos en las redes sociales. Estos "ingredientes" eran los necesarios para llevar a cabo la obra de teatro que narra la biografía más leída del mundo: la de Jesús de Nazaret.

El año pasado escribí sobre mi experiencia como actriz participante. Ahora quiero aportar el punto de vista del espectador.

En los últimos días se han llevado a cabo dos representaciones de esta obra en Sevilla. La primera fue el sábado en la iglesia Parque Este y la segunda el lunes en el Pabellón de Uruguay. Asistí a esta última con una amiga y disfruté mucho de la obra.

La sala no era muy grande y el eco que se producía no facilitaba un buen sonido. Pero a pesar de estas pequeñas dificultades, la obra fue todo un éxito. Hubo un gran número de asistentes. Tantos, que todas las sillas estuvieron ocupadas y aún algunos estuvieron en pie durante la representación, pues el aforo estaba completo.

La falta de guión contribuye al uso de expresiones de la calle o frases coloquiales que le proporcionan un aire más cercano a la historia que se cuenta. Las risas eran frecuentes y referencias al gazpacho, al chocolate u otros platos poco usuales en la sociedad judía de hace dos mil años, sacaban grandes carcajadas a los espectadores, así como la representación un tanto cómica de algunas parábolas o milagros como la sanación del paralítico.

Sin embargo, la obra también recoge momentos muy serios. Las duras palabras de Jesús contra los fariseos, la traición de Judas o la negación de Pedro. Y, definitivamente, el momento más sombrío de todos es la crucifixión. 

Y es que ésta es una obra de contrastes: pecado-perdón, llanto-risas, silencio-alboroto, duelo-júbilo, resentimiento-gratitud, desobediencia-obediencia, miedo-fe, rechazo-aceptación, enfermedad-sanación, odio-amor.

La marcada diferencia entre el júbilo expresado por el pueblo con la entrada de Jesús a Jerusalén y el enfurecido griterío de "¡Crucifícale!" tan solo momentos después, recuerda que los mismos que le aclamaban como Señor días después lo entregaban.

Podemos vernos reflejados en la actitud de los discípulos y ver la inmensa paciencia que Jesús tuvo que tener con ellos y que tiene con nosotros. Nos damos cuenta de cómo debía explicar las cosas varias veces y por medio de ejemplos para conseguir que se enterasen.

Y al mismo tiempo, observamos que, a pesar de todo, Dios nos sigue amando. A pesar de los errores, de las negaciones, de la falta de fe, descubrimos que Jesús sigue a nuestro lado, dispuesto a dar incluso la vida por alguien que, francamente, no se lo merece. 

La gracia es lo asombroso del evangelio. Ese amor que permitió que no recibiésemos el castigo merecido sino la salvación. A pesar de nuestras rebeliones Dios tomó ese castigo sobre sí y nos ofreció perdón y vida eterna. A nosotros nos corresponde arrepentirnos, pedir perdón y aceptar su gracia y misericordia.

No estamos a la altura y seguimos estando muy lejos de la perfección. Sin embargo, y a pesar de ello, Dios nos ama. Nunca dejemos de estar agradecidos por ello.

Desde aquí quiero felicitar a todos aquellos que hiceron esta experiencia posible. Todo el trabajo mereció la pena.

Para más información sobre el Experimento Marcos visita la página oficial aquí.

Y para terminar os dejo este video en el que Andrew Page, creador del experimento, explica un poco más en que consiste. También aquí con subtítulos.

domingo, 11 de marzo de 2012

El cuarto oscuro

La habitación estaba oscura. Las tinieblas que me rodeaban hacían que fuese imposible ver nada. No tenía ni idea de qué hacía allí ni a dónde iba. Solo sabía que todo estaba muy, muy oscuro. Tropecé mientras intentaba atravesar la habitación ya que no veía hacia dónde iba. Me sentía ciego a pesar de que no le había ocurrido nada a mi vista. La oscuridad hacía que fuese imposible avanzar.

De pronto pensé ver algo. Una suave luz en esa habitación tan, tan oscura. Parecía que se acercaba, y mientras lo hacía, cobraba fuerza y brillaba con más intensidad. Cuanto más se acercaba mejor podía distinguirlo. Di un paso hacia delante. Y luego otro, y otro más. ¿Por qué había una luz en este sitio tan oscuro? ¿Y por qué no tenía yo una?

A medida que me acercaba me di cuenta de que era una chica. Al principio pensé que llevaba una vela. Pero luego me di cuenta de que era ella la que brillaba.

- ¿Cómo conseguiste esa luz?- pregunté-. Yo también quiero una.
- No es una luz- respondió-. Sólo es un reflejo de la Luz Verdadera.
- ¿Qué luz verdadera? Aquí no hay más luces- exclamé intentando hacerle ver lo absurdo de lo que decía.
- Esa luz- dijo señalando por encima de mi hombro.

Me giré y ahí estaba, brillando fuertemente en el centro de la sala. ¡Le había estado dando la espalda durante todo este tiempo! La luz era tan brillante que casi no podía mirarlo. ¿Cómo era posible que no lo hubiese visto antes?

Brillaba maravillosamente y comencé a dirigirme en esa dirección. Pero, mientras me acercaba, comencé a ver cosas de mí mismo que la oscuridad había ocultado: estaba sucio, cubierto de viejas ropas negras.

Sabía que necesitaba cambiar. Si quería reflejar la luz debía limpiarme y vestirme de blanco. A regañadientes comencé a deshacerme de lo que tanto tiempo me había acompañado. ¡Mis antiguas ropas me parecían tan cómodas! ¿Por qué cambiarlo por algo desconocido? Pero sabía que era lo que tenía que hacer.

Me quité la camisa vieja y me puse la limpia. Fue entonces cuando me di cuenta de que este ropaje nuevo era mil veces mejor que la vieja que había llevado antes y me pregunté cómo podía haber tardado tanto en cambiar.

Pronto también yo brillaba, reflejando la Perfecta Luz Verdadera. Ahora podía ver a dónde me dirigía y tenía sentido que estuviese en este cuarto.

Mientras caminaba por la habitación me encontraba con muchos otros. Deambulaban perdidos como yo también había hecho antes. Intenté indicarles la Luz Verdadera. Algunos eligieron darse la vuelta y brillar. Pero otros se reían de mí, incrédulos.

- Acaso no ves que esta habitación está a oscuras?- me preguntaban-. Es imposible que haya una luz en medio de esta habitación, de lo contrario ya la habríamos visto.

Pero ciegamente seguían su camino porque habían elegido darle la espalda a la luz.

Otros que encontraba sabían que la luz estaba allí pero elegían ignorarla. Sabían que si se acercaban a ella se dejarían ver cosas de ellos que les desagradaban. Verían la suciedad que les cubría y tendrían que cambiar. Estaban conformes como estaban y preferían continuar en oscuridad a entregar lo que creían suyo por derecho.

En cuanto a mí, continúo reflejando la luz e intentando indicarles a los demás cómo encontrarla. De ellos depende que vayan a la luz o que continúen deambulando en tinieblas.

¿Andarás tú en la luz?

martes, 14 de febrero de 2012

Libertad

El mercado estaba lleno de gente. El bullicio de los comerciantes y vendedores que intentaban negociar un buen precio por sus productos llenaba la plaza. Los compradores iban y venían contemplando los puestos, regateando con los mercaderes y charlando con aquellos que conocían. Pero la mayoría venía por los esclavos. Un nuevo cargamento había llegado esa misma mañana. Y yo había estado a bordo de ese navío.

Hacía un día precioso pero a mí no me lo parecía. El resplandor del sol dañaba mis ojos tras largas semanas de estar encerrado en las profundidades del barco. Empujados y golpeados nos dirigimos al centro de la plaza en medio de las multitudes que se agolpaban para mirarnos. Las cadenas me apretaban pero a nadie parecía importarle. Para ellos no era nadie importante. Es más, ni siquiera era alguien. Tan solo querían utilizarme.

Miré por encima de las cabezas que me rodeaban. Uno de ellos me compraría. Luchaban y competían entre sí. ¿Quién pagaría el precio más alto? El Sr. Arrogancia, el Sr. Riquezas, el Sr. Miedos, el Sr. Autosuficiencia, el Sr. Orgullo, el Sr. Egoísmo, el Sr. Resentimiento, el Sr. Enojo...Todos luchaban por ser mi dueño. Todos querían que les perteneciera a ellos.

Pero entre todas esas caras que me infundían miedo había una de expresión amable. Mis ojos se posaron en Él y no pude apartar la mirada. Parecía que brillaba. Por encima de todos los gritos, el caos y el ruino sonó una voz, potente como un trueno, poderosa y llena de autoridad.
- Soltadle, es mío, me pertenece. Yo he pagado un gran precio por él.
¿Sería posible? ¿Realmente esto estaba pasando? ¿De verdad podía acabar Él con todo el dolor, el sufrimiento, las penas y la vergüenza que había sentido?
Pero incluso mientras estos pensamientos cruzaban mi mente las cadenas cayeron de mis manos. ¡Era LIBRE!
Corrí hacia Él y le abracé. Me sostuvo fuertemente en sus brazos y por primera vez en mucho tiempo sentí que me amaban.

El resto de compradores le rodearon intentando agarrarme, arrancarme de su presencia. Me ofrecían toda clase de regalos, hacían toda clase de promesas. Pero sus poderosos brazos me protegían. Estaba a salvo.
- Ven, Hijo Mío, vámonos a casa- dijo, abriéndose camino entre la multitud.
Le seguí obedientemente, era fantástico ser querido y amado, y no ser simplemente la propiedad de alguien. Pero, justo antes de dejar la plaza, me giré y miré hacia atrás. Me asaltaron las dudas. ¿Realmente había sido tan malo? ¿Acaso no habría estado exagerando?

- La decisión es tuya- me susurró al oído-. Puedes quedarte aquí si quieres y jugártela con ellos. Pero si vuelves a casa conmigo estarás a salvo, serás amado y cuidado. Yo te quiero y no permitiré que te hagan daño. Pero tienes que confiar en mí. ¿Puedes hacerlo?
Era obvio que debía tomar una decisión. Era libre, podía hacer lo que quisiera. Pero estaba claro que si me quedaba aquí pronto volvería a caer en manos de los comerciantes y vendedores de esclavos. Me giré hacia mi Salvador y asentí.
- Sí, confío en ti.
- Entonces sígueme.
Y tú, ¿Qué harás?

miércoles, 18 de enero de 2012

Prioridades:

Es época de exámenes y hay veces que me parece que el día no tiene suficientes horas. Aún así, en medio de todo el trabajo y estudio, a veces es necesario tomarse un respiro y descansar. Es por ello que esperaba con impaciencia poder ver el próximo capítulo de la serie que en esos momentos estaba siguiendo. Quería saber qué ocurriría a continuación, cómo continuaría la historia. Llevaba todo el día esperando a que llegase la hora de emisión, preguntándome si sería como yo esperaba o si la trama tomaría un rumbo inesperado. Pero llegado el momento me encontré que mi televisor, por algún motivo, no quería funcionar y se negaba a mostrarme las secuencias que tanto había esperado. De pronto me di cuenta de lo absurdo de la situación. Era como si Dios me estuviera dando un toquecito en el hombro y preguntando, ¿cuándo fue la última vez que esperaste con tanta ilusión e impaciencia el tiempo que pasarías conmigo? ¿Cúanto tiempo pasas al día pensando en mí? ¿Cuándo deseaste tanto saber las próximas cosas maravillosas que tengo para ti, el futuro que te he preparado? Avergonzada, me di cuenta de que con la excusa de los estudios había dejado lo más importante a un lado, relegado a un segundo plano. Abandoné los esfuerzos de arreglar la tele y recogí mi Biblia de la mesilla. Iba siendo hora de reorganizar mis prioridades.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Noche buena:

En esta época del año las calles se visten de luces, la familia se reúne, se preparan suculentas comidas, se compran numerosos regalos, el ambiente es festivo y la alegría e ilusión reinan por doquier. Pero, ¿qué celebramos exactamente? Porque las fiestas no se celebran sin motivos. Dejenme que les cuente la historia:

Una vez, hace más de dos mil años, en la pequeña ciudad de Belén nació un niño. Quizá no parezca un acontecimiento demasiado extraordinario ya que todos los días nacen montones de niños a lo largo y ancho del planeta. Sin embargo, este niño no era como los demás, era diferente, especial, mucho más de lo que los habitantes de esa localidad pudieran imaginar. Solo unos pocos le reconocieron por lo que era, el Hijo de Dios.

El que merecía todo el honor, toda la gloria, toda la adoración, el creador del universo, el dador de la vida, el Santísimo. Dejó todo y vino a la Tierra. A un mundo imperfecto y lleno de pecado. Se humilló completamente, elegiendo nacer en un lugar poco adecuado para un rey.

Pero ese niño no fue niño toda la vida. Ese niño creció y se hizo grande. Un maestro, un profeta, el mesías. Trajo un mensaje de salvación para los hombres, pero ellos no quisieron escucharle. Lo apresaron, lo azotaron y lo clavaron en una cruz. Sufrió una muerte cruel por amor a nosotros, para salvarnos y darnos vida eterna. El regalo más importante de la Historia.

Ciertamente celebramos hoy la Noche Buena, en honor a aquella noche buena en la que nuestro Salvador vino al mundo. No olvidemos el verdadero motivo de estas fiestas.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un rayo de esperanza:

Frágil embarcación, navegando va
por los océanos de esta vida, solitaria está.
Navega errante, sin rumbo ni dirección,
tararea suavemente su triste canción.
Parece tranquilo pero en cualquier instante
se juntan las nubes, negras y amenazantes.
Un mar de dudas, una tormenta de mentiras,
y el viento airado arrastra las heridas
del pasado.
Surgen los miedos, el futuro es incierto,
se pierde la esperanza, te crees ya muerto.
Perdido, a la deriva, tan desesperada
situación de angustia, fe enterrada.
Temblores, tembleques, llantos y lágrimas,
un grito de ayuda, de socorro, es lanzada.
Cae al vacío, parece no ser oída,
¿es que nadie escucha? ¡Voy a la deriva!
Silencio pesado.
Prosiguen las suplicas, los ruegos y entonces,
cuando fallan las fuerzas y no continuas, pues
ya te es imposible, caes rendido
allí, en silencio, a sus pies tendido.
Es ahora, cuando dejas de llorar,
levantas la mirada al cielo, y comienzas a mirar
cómo lentamente la nube es despejada
y llega hasta ti un rayo de esperanza.
Pequeña ilusión, fuerzas renovadas,
un poco de fe, paz y calma.
Sensación de libertad,
sentimiento de tranquilidad.
Poder divino.
Nunca te dejó, ni te abandonó,
por solo que te sintieras su amor prevaleció.
Vigilando, guardando, su mano te sostenía
en todo momento sus alas te protegían.
Es cambiar de perspectiva, aferrarse a la verdad,
aunque no todo en esta vida vaya a ser felicidad.
Confiar plenamente incluso en la oscuridad,
recuerda que su camino lleva a la eternidad.
Soy redimido.

A veces en la vida se pasan situaciones muy oscuras, muy difíciles y complicadas. Te sientes solo, te sientes ignorado, parece que las circunstancias te van a tragar entero. Te asaltan las dudas y te acabas creyendo las mentiras del enemigo. Pero no debemos olvidarnos de que tenemos un Dios todopoderoso que nos cuida y nos ama muchísimo. Aún en medio de todos esos problemas, aún cuando todo parece perdido, hay un rayo de esperanza, una chispa de alegría, pues sabemos que tenemos un Dios que todo lo puede, que conoce perfectamente nuestra situación y no se olvida de nosotros aunque a veces nos parezca muy lejano o distante. Su amor no cesa, a pesar de las circunstancias. Combatamos las mentiras con la verdad de su Palabra. Y nunca olvidemos ese amor tan grande que tiene por nosotros, que le llevó incluso a la muerte, para sufrir el castigo de nuestros pecados en una cruz. Murió para que nosotros no tuviésemos que hacerlo. Recuerda ese amor. Y recuerda al que te ama.